miércoles, 30 de junio de 2010

Todo bien

Las últimas pausas en el blog tienen varios motivos: mucho trabajo, poco tiempo libre, vacaciones, pocas ocasiones de ver fútbol en directo (cosas del panorama audiovisual autóctono), y cierto replanteamiento de cómo debería funcionar este blog, además de la pendiente renovación estética del mismo.
No me gustaría dejarlo aunque últimamente me cuesta ponerme a ello. Este blog empezó en Enero de 2006, con la eclosión de Messi, un Barça que deslumbraba, un Ronaldinho estelar y una selección de Brasil a la que quien más quien menos daba vencedora del Mundial de Alemania a ritmo de samba (recordar que juntaban en el once titular a Ronaldo, Ronaldinho, Adriano y Kaká, todos en buena forma). El jogo bonito estaba en boca de todos y parecía que con bajar del autocar y poner la calidad ya estaba todo hecho; no era así, nunca ha sido así, pero lo pareció. Italia ganó un Mundial cuando en su país bajaban a la Juve a segunda y Zidane decidió despedirse con un penalty a lo Panenka y un cabezazo a Materazzi, una suerte de Dr Jekyll y Mr Hyde más que lograda.
El Barça se hundió en dos años y Ronaldinho se dio de baja como mejor jugador del mundo. Poco a poco el Manchester United cogió el relevo, pero le añadió la casta que se le supone a todo equipo inglés; Cristiano Ronaldo explotó, dejó de ser un jugador individualista para convertirse en un jugador total, sumó a su talento innato el caracter de los Rooney, Scholes y compañía. Se impuso un juego técnico, rápido y agresivo, tanto en ataque como en defensa, fútbol que parecía de otra época, casi en blanco y negro, con alineaciones en las que podían coincidir Ronaldo, Rooney, Tévez, Giggs y Nani. Después de dos Premier y una Champions ganadas por los red devils apareció España 08; si todos daban por segura la victoria de Brasil en 2006 nadie, absolutamente nadie, apostaba por España en la Eurocopa después de dos años de darle cera a Luís Aragonés (y eso lo hicimos todos sin excepción).
Y ahí apareció España y destrozó varias cosas que hasta el momento parecían axiomas inamovibles: se puede ganar con un equipo de jugadores pequeños, se pueden recuperar balones sin necesidad de dobles y triples pivotes o mediocentros incapaces de desplazar el balón, se puede ganar sin un líder nato, se puede ganar con jugadores jóvenes, se puede ganar un gran torneo de selecciones jugando bien, apostando por la técnica pero sin olvidar el sacrificio colectivo. El grupo se impuso sobre las individualidades, el vestuario permaneció unido, los jugadores españoles se lo creyeron y España ganó como ninguna selección había ganado una Eurocopa, con una superioridad sorprendente.
Mientras, Cesc Fàbregas y Fernando Torres crecieron en las islas; el primero ya es el capitán del Arsenal y su evolución en los últimos tres años ha sido fulgurante, de jugador eminentemente técnico a un todoterreno que ataca, defiende, recupera, manda y, a rachas, golea. El caso del madrileño aún ha sido más meteórico, de eterno discutido y admirado a partes iguales en el Atlético a ídolo de Anfield en sólo un año; los que decían que no era goleador tuvieron que callar, los que le criticaban cierta indolencia vieron como buscaba un balón imposible y superaba a Lahm y Lehman en el gol definitivo de la final de la Eurocopa. Ambos mejoran día a día, ambos van paso a paso, y ambos están haciendo algo que parecía reservado a las estrellas que aterrizaban en España: tirar del carro de sus equipos.
Y de esa España 2008 pasamos al Barça de Guardiola, que en apenas un par de meses ensambló un máquina casi perfecta, mezcla de fútbol total de la escuela holandesa, presión estilo Sacchi y momentos puntuales de Cruyffismo (la suerte inesperada, el subir jugadores del segundo equipo, Touré de central en dos finales), además del talento innato de algunos de sus jugadores, muchos de ellos producto de la cantera. La historia acabó como casi nunca acaban las historias de los que juegan bien, ganándolo todo y dejando para el recuerdo partidos y momentos memorables. Eso y un Messi que durante muchos meses fue un jugador imparable, que dejaba atrás a los defensas como si de un videojuego se tratara y con un facilidad para el gol pocas veces vista en alguien que no es un nueve.
Por el camino también hay que destacar a Tévez, Villa, Alves, Ibrahimovic, Henry, Agüero, Huntelaar, Deco, Eto'o, Ribéry, Sneijder, Robben, Xavi, Iniesta, Silva, los petrodólares sin Champions del Chelsea de Abrahamovic, los petrodólares del City sin resultado, Drogba, Robinho, Van Nistelrooy, Sneijder, Benzema, Juninho, Gerrard y muchos más que me dejo.
Y el fútbol sigue, el Arsenal continua siendo de visión obligada en sus dos versiones, Premier y Carling, los Ramsey, Wilshere, Vela y Mérida por un lado, los Cesc, Nasri, Van Persie, Arshavin, Rosicky, Denilson y Walcott por el otro, y en medio Wenger y su filosofía pétrea. El Barça sigue fiel a su estilo y pata acentuar el contraste volvió Florentino y calcó su propio modelo. Visto así el fútbol en estos últimos cuatro años ha sido apasionante, y todo culminará, como cada cuatro años, con el Mundial.
Lo dicho, seguiré por aquí, a ver con qué frecuencia y de qué forma.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails