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miércoles, 30 de junio de 2010

El grupo

Más allá de la estética, el juego hipnotizante y las combinaciones eléctricas por las que se recordará a este Barça, hay una lección, una filosofía, un tópico, que está detrás de todas las acciones del equipo: el fútbol es un deporte de equipo.

Vivimos rodeados de resúmenes relámpago donde únicamente se ve al goleador y al goleado y en los que pocas veces se logra adivinar al que da la asistencia -olvidémonos de ver el pase anterior, ayer Xavi para Alves en el segundo. Ahora que los fichajes se justifican por su popularidad mediática, el número de camisetas que pueda llegar a vender, las giras veraniegas que se puedan contratar o los derechos televisivos que puedan firmarse para regiones horarias remotas. En una época donde la fama futbolística, tal y como sucede en la vida real, tiene mucho que que ver con rodajes de anuncios, novias despechadas, peinados estrambóticos, tatuajes en lugares inverosímiles y celebraciones estrafalarias pensadas para la audiencia televisiva.

En todo este magma donde lo último es el fútbol, el equipo de Guardiola es un oasis. Ayer, en una final que llegó mucho antes de lo esperado, el equipo fue el de la temporada pasada. Con Messi e Ibrahimovic en el banquillo, Eto'o y Mourinho delante, y Figo en el palco -anécdota demasiado destacada-, volvió la presión asfixiante, la combinación, los constantes cambios de posición en ataque y ese centrocampismo único que, por mucha Masía que haya detrás, va a ser difícil volver a ver. Hagámonos a la idea que la combinación Xavi-Iniesta es algo único y, probablemente, irrepetible, del mismo modo que Alemania no ha vuelto a tener un Beckenbauer, el Ajax una generación como la de los primeros 70 o Brasil no ha vuelto a reunir un centro del campo como el del 82.

Cierto que el Inter es, en cierto modo, un rival que encaja bien frente al Barça. Sin juego en el centro del campo -el último con criterio que recuerdan los interistas debe ser Pizarro-, sin defensas que saquen el balón jugado excepto Chivu -postergado a sufrir de lateral cuando su cuerpo hace años que es de central-, y con una tendencia al balonazo digna de otras épocas, el Barça recuperó numerosos balones en tres cuartos de campo contrario que permitieron crear ocasiones o enfriar el partido según el momento.

Y ahora que todos destacan a Pedro, partidazo en el que, además del casi habitual gol, por fin desbordó al rival en el uno contra uno y se soltó -el amago en banda que hizo exclamar al Camp Nou, la falta rápida de tacón-, yo quedé, otra vez, prendado de Busquets. Siempre a uno dos toques, siempre manteniendo la posición en un partido en el que era fácil envalontonarse e irse arriba, con un ojo en el pasillo que dejaba Alves, rodeado de Motta, Cambiasso y Stankovic, veteranos de mil batallas, recuperando balones y apoyando a Xavi e Iniesta para oxigenar.

Lo dicho, el equipo, el grupo, por encima de los nombres. Una lección.

Rachas y confianza

A pesar de que los resultados no son malos, una única derrota, hay algo en este Barça que no acaba de cuadrar respecto al de la pasada temporada. Por mucho que Guardiola diga que juegan mejor que el año pasado, por muchas más opciones de juego que se tengan con Ibrahimovic, por mucho que Pedro insista en marcar en todas las competiciones o Chigrinisky asome la cabeza en San Mamés mostrando sus virtudes en el pase. A nivel de resultados no acaba de encadenar las victorias. La temporada anterior, pasado el bache inicial -derrota en Numancia, empate en casa ante el Racing-, ganó los nueve partidos siguientes (de la jornada 3 a la 11); además, también encadenó diez y siete victorias consecutivas (de la jornada 13 a la 22, y de la 26 a la 37 respectivamente). Dicho así puede parecer que la conclusión es que antes el Barça lo ganaba casi todo y ahora no tanto. Y no, creo que tiene que ver con algo más intangible, la confianza.

Da la sensación que este Barça aún no se ha soltado, que aún no ha arrancado; parecía que la goleada al Zaragoza era el punto de despegue, pero el autogol en Pamplona desactivó esas sensaciones. La temporada anterior fueron los resultados los que dieron la confianza mientras el equipo se asentaba. Es imposible para los jugadores no creer después de nueve victorias consecutivas y un juego estelar. Este año es todo lo contrario, con un estilo definido y con las ideas claras, con buen juego, son los resultados los que no acaban de llegar de forma continuada, y por mucho que se crea en algo, si las cosas no salen pueden empezar las dudas. En San Mamés, el Barça pudo acabar la primera parte con un par de goles a favor, no lo hizo, marcó cuando su juego no fue tan brillante y acabó recibiendo un gol tan directo y efectivo como primitivo. Lo mismo en Pamplona, del 0-2 al 1-1 en un par de minutos; los mismo en los dos partidos ante el Rubin Kazan, palos y ocasiones pero derrota y empate.

No hay que dejar de creer, ni confiar, pero hay algo que este año no encaja. Mi teoría: más allá de que los rivales estudian y conocen al Barça (como si el año anterior no lo hubieran hecho), obviando el tópico factor suerte de que 'el balón no quiere entrar', y el hecho de la plantilla corta y las lesiones (igual de corta, con Iniesta roto cada dos por tres y sin centrales en dos finales se ganó todo), yo me agarro a algo puramente psicológico e indemostrable: este año no hay que reivindicarse, no hay que levantar la voz, únicamente mantener el nivel. Y mantener, la palabra en si, ya implica un punto de freno, de no ir a por todas, de reservarse para poder llegar a todo. No digo que sea consciente, pero sí creo que la intensidad en las acciones es un poco menor; no hablo de no meter la pierna ni similares, hablo de saber que se puede ganar la liga en Abril o Marzo, que el Mundial de Clubes es una oportunidad única, que lo importante en Champions es plantarse en octavos y que la Copa ya se irá viendo.

La temporada anterior se jugaba como si cada partido fuera el último, se marcaba el segundo y se iba a por el tercero, y después a por el cuarto. Y este año no tengo esa sensación. Seguramente este año se ha planificado la temporada para llegar a todo, mientras que la temporada pasada la idea del triplete se fue construyendo en base a los resultados y no al juego. Este año, a falta de resultados espectaculares, la idea de ganarlo todo se fundamenta en el juego, la experiencia y la obligación -¿cómo no ganarlo todo jugando así si el año pasado se consiguió?-.

Todo esto o que la temporada anterior fue tan superlativa que cualquier esfuerzo no resiste la comparación.

lunes, 21 de junio de 2010

Grandes equipos

[Se vienen algunos posts atemporales, tirando de archivos en vídeo y links varios para paliar la ausencia de competiciones; este sería uno de ellos]

Con motivo del 2-6 del Bernabéu, en Fiebre Maldini quisieron comparar al Barça actual (que aún no había ganado nada) con los grandes equipos de la historia: Brasil 70, el Ajax de Cruyff, el Milan de Sacchi y finalmente el Barça de Cruyff.

Dicho esto, en El País publicaron el lunes algo parecido pero con mayor profundidad y basado en ocho equipos, 'Ocho huellas imborrables': la máquina de River de los años 40, el Honved de principios de los 50, el Real Madrid de Di Stéfano, el Santos de Pelé, Brasil 70, el Ajax de Cruyff, la Naranja Mecánica y el Milán de Sacchi. Es casi de lectura obligada.

Reglas del juego: los equipos que pasan a la historia lo hacen por, al menos, uno de los siguientes tres motivos: años ganando, revolución táctica y/o propuesta ofensiva.

Brasil 70 fue el tercer Mundial en 12 años y la culminación del jogo bonito, el Ajax de Cruyff ganó tres Copas de Europa consecutivas e impuso el fútbol total, el Milan de Sacchi ganó dos Copas de Europa consecutivas y su presión es una de la características del fútbol actual, y el Barça de Cruyff ganó 4 Ligas y una Copa de Europa recuperando, en parte, el fútbol total.

Creo que el equipo de Guardiola, a pesar de los registros, no ha revolucionado (si es que eso es posible hoy en día), queda por ver si puede mantenerse en la cima y, no hay duda, la propuesta estética ha sido inmejorable.

Aunque digo que el Barça de Guardiola no ha revolucionado, sí creo que bebe de los grandes equipos antes comentados: el jogo bonito, la presión, el fútbol total... parece un compendio de las principales revoluciones ofensivas de los últimos 40 años -importante, todos los equipos, tanto los del vídeo como los del artículo, pasaron a la historia jugando al ataque, ofreciendo un espectáculo estético y, además, ganando-. Eso no quita que haya otros estilos igual de válidos y ganadores, del Bayern de Beckenbauer y la diferentes selecciones alemanas, a los equipos italianos y su selección, pasando por los equipos ingleses que arrasaron a principios de los 80.

Lo cierto es que, puestos a recordar, la estética y los triunfos suelen imponerse a la soledad del resultado, por eso, seguramente, el Barça de Guardiola será recordado más allá del triplete.

El vídeo de Fiebre Maldini.

El vídeo de Roma

Acaban de emitir el vídeo del que más se ha hablado en los últimos días: el montaje de Gladiator, imágenes de la temporada y el anuncio de Nike que Guardiola pasó a los jugadores antes de la final de Roma. Aquí lo dejo. Y ya que estamos de vídeos motivadores, también dejo el discurso de 'Un Domingo cualquiera'.

Nota: añado el artículo de El País "'Gladiator' como motivación" que se publicó la semana pasada.

Gladiator, Barça y Nike.


'Un Domingo cualquiera'.

Somos uno

Primero por cosas de la superstición y segundo porque vete a saber, igual pones un nombre y resulta que no tiene su mejor día, y lo de poner mi nombre pues como que no, si tuviera nombre de futbolista lo pondría, pero no es el caso; total, que no me atrevía a fabricarme mi camiseta digital del Barça antes de la final. Pero ahora, en plena euforia, es imposible no sumarse a la iniciativa de Nike, al 'Somos uno' que lleva varios días dando vueltas por Internet, sumarse a las más de 100.000 personas que se sienten parte de un equipo, un momento histórico y, sobre todo, una idea. [Aquí el grupo de Facebook de 'Somos uno' y aquí el spot 'gallina de piel' de la campaña].

Más que personalizar en un único jugador o en un entrenador, prefiero destacar la filosofía que ha hecho posible el triplete: La Masia, de la que salieron siete titulares, dos suplentes y el entrenador del equipo que jugó ayer en Roma; y el número, claro está, no podía ser otro, el cuatro, el número del mediocentro organizador, el catalizador del juego de toque y combinación, el metrónomo de una escuela futbolística.
Y ya que estamos, la camiseta de Fútbol Arte; es curioso, este blog empezó en pleno delirio del 'Jogo Bonito' de Ronaldinho pre-Mundial 2006 y tres años después es el equipo de Guardiola el que vuelve a hacer coincidir la idea primigenia del blog con el juego del equipo. El número, más allá de Iniesta, es para la figura del interior, que durante unos años pareció estar en peligro de extinción ante la irrupción del doble pivote y su hermano bastardo, el trivote.



El Barça hoy (o no)

Lo mismo que el post anterior, pero aparte de las bajas en defensa, con menos variantes; el Barça no ha cambiado el guión en todo el año (salvo pequeños ajustes) y no creo que vaya a hacerlo ahora.

Alineación:
Valdés
Puyol, Touré, Piqué, Keita
Xavi, Busquets, Iniesta
Messi, Eto'o, Henry

Dudas:
Opción 1, probable: Sylvinho de titular, se gana control de balón y llegar alguna vez a línea de fondo, pero los uno contra uno con Cristiano Ronaldo pueden causar arritmia permanente; sucede lo mismo con Keita, pero físicamente Seydou aguantaría mejor.

Opción 2, poco probable: meter a Busquets de central en lugar de Touré y pasar a este al mediocentro; contra el Chelsea Touré se enfrentaba a Drogba, delantero físico y que iba por arriba, al no tener el Manchester un jugador así y sabiendo que el partido se decidirá en el centro del campo, la presencia física de Touré sería una baza. Busquets ya jugó de central con Guardiola en el B.

Opción 3, muy poco probable: meter a Puyol de central y a Sylvinho o Keita en el lateral derecho; no me la creo ni yo, pero Puyol de central para enfrentarse a los Tévez, Ronaldo, Rooney o Berbatov que puedan aparecer por ahí puede dar más garantías.

Cosas fijas:
La presión, el Barça muerde arriba, y mañana más que nunca para proteger la defensa. El Manchester puede montar contras, pero no está acostumbrado a jugar en pocos metros y romper el fuera de juego, sus centrocampistas no destacan por su visión de juego.

Movilidad arriba, Eto'o en banda en momentos puntuales, solución utilizada en numerosas ocasiones para dejar a Messi en el centro; en el Bernabeu hizo un destrozo, aunque no es lo mismo Gago, Diarra, Cannavaro, Metzelder que Carrick, Park, Anderson, Ferdinand y Vidic; o Messi por la derecha, si la pareja Evra-Park se muestra insuperable puede cambiar de banda y vérselas con O'Shea y meter a Henry en el centro.

Xavi e Iniesta creando situaciones de superioridad cerca de la frontal, aunque sin laterales ofensivos habrá que ver como se resiente el juego del equipo.

Jugadas ensayadas, algunas se han convertido en gol este año, y ante la ausencia de lanzadores de falta será una vía para crear peligro; en el mismo apartado picardía, sacar las faltas rápido sin pedir barrera.

Atacar, no sabe jugar de otra forma y así ha conseguido los títulos y se ha plantado en la final, ¿por qué cambiar ahora?

Puntos débiles a explotar:

Velocidad, con y sin balón; Ferdinand, Vidic y O'Shea no son lentos, pero Messi, Eto'o y Henry son más rápidos; si el Barça hace circular el balón con velocidad poco podrá hacer el United.

La salida del balón, ninguno de los centrales y centrocampistas son virtuosos del balón, juegan rápido y en vertical, pero les cuesta mantener la posesión; si los atacantes bajan a recibir es buena noticia para el Barça.

Los uno contra uno, habrá pocos espacios porque el Manchester presionará pero no muy arriba, se siente cómodo echándose un poco atrás; el regate será clave para crear desequilibrios, Messi, Henry e Iniesta pueden reventar al United por ahí.

¡Triplete!

Qué mal pintaba todo en los primeros diez minutos, con los dos equipos con los papeles cambiados; el Manchester apretaba arriba, el Barça tenía que regalar el balón, una falta de Cristiano se le escapaba a Valdés y el rechace de Park parecía gol hasta que lo interceptó Piqué; Messi, Henry y Eto'o no la tocaban y Xavi e Iniesta no entraban en juego. Hasta el minuto 10, Iniesta rompe por el centro, se la da a Eto'o que recorta a Vidic y de punterazo fusila a Van der Sar. Un golpe que sirvió para que el Barça recuperara el lugar que le tocaba ocupar en la final, el de tener el balón, combinar, convertir el partido en un rondo enorme. Mientras tanto el United dejó de creer en el plan inicial, acusó el gol, estuvo grogui y empezó a cambiar el guión, poniendo a Giggs en la izquierda y metiendo a Rooney en el centro del campo cuando defendían. No funcionó.
En la segunda parte Tévez por Anderson, 4-4-2 con el argentino y Ronaldo arriba, Rooney a la derecha y Park a la izquierda, desconcierto absoluto del United y el Barça que tuvo en las botas de Henry y Xavi el segundo gol, no llegó y el Manchester volvió a tener el balón, a jugar directo y empezó a asomarse al área con todos los efectivos; en la frontal del área del Barça merodeaban cuatro y cinco jugadores del United, o todo o nada, partido roto, de ida y vuelta, juego en el que el Barça no debió entrar pero lo hizo, confiando en que en una contra podría sentenciar. Minuto 65 y entra Berbatov por Park, el búlgaro arriba con Tévez y Ronaldo a la izquierda, casi un 4-2-4, a por todas y con la épica como único argumento. Volvía a pintar mal, se veía venir el sufrimiento hasta que Xavi centró y Messi marcó, de cabeza, como un nueve, cruzándola y cogiendo a Van der Sar a contramano, el Balón de Oro sentenciado, 38 goles, máximo goleador de la Champions con nueve. Sacó el orgullo el United, una rabieta, y a punto estuvo de marcar nada más sacar de centro, pero Valdés, una vez más -como en París, como en Stamford Bridge-, le sacó un balón a bocajarro a Cristiano Ronaldo. Keita por Henry, Iniesta a la banda y a punto estuvo Puyol de marcar como en el Bernabéu. Scholes por Giggs, no cambia nada en el United. Volvió el rondo gigante, el United no bajó los brazos pero era incapaz de quitarle el balón al Barça, ocasión de Puyol otra vez, un uno contra uno que volvió a salvar Van der Sar. Y así se fue desquiciando el Manchester, corriendo detrás el balón, sin poder crear peligro, viendo como el reloj corría y el Barça no dejaba ningún resquicio ni cometía ningún error; ni siquiera las tan temidas jugadas a balón parado crearon inquietud. El Olímpico coreó el nombre de Iniesta cuando fue sustituido por Pedro. Casi pareció fácil, no fue el partido tenso que todos esperaban, ni un intercambio de golpes de poder a poder, tampoco hubo sufrimiento al final. El Barça ganó con esa brillantez teñida de normalidad que le ha caracterizado durante toda la temporada, como si jugar así fuera la única forma de hacerlo, una obligación impuesta por una filosofía que en los últimos 20 años ha transformado la historia del club.

Eto'o.


Messi.

El United mañana (o no)

A pesar de ser dos equipos con esquema claro, las bajas del Barça y la ausencia de Fletcher junto con las opciones en ataque de Ferguson hacen que adivinar las alineaciones y soluciones de la final sea pura intuición. Ahí van algunas de las mías.

Alineación:

Van der Sar
O’Shea, Ferdinand (Evans en caso de lesión), Vidic, Evra
Anderson, Carrick, Park
Tévez o Giggs
Rooney, Cristiano Ronaldo

Dudas:

Opción 1, la menos probable: Giggs de titular para jugar en banda izquierda y dejar el centro del campo para Park, Carrick y Anderson. Implicaría jugar al ataque para sorprender y apretar al Barça en bandas, el punto débil mañana.

Opción 2, la segunda menos probable: Giggs en el centro del campo con Park, Carrick y Anderson, el coreano ocuparía más la banda izquierda, menos presión pero más control de balón.

Opción 3, la probable: Tévez de falso delantero, incrustado en el centro del campo para tapar la salida del balón del mediocentro y ayudar en la presión a Xavi e Iniesta, siguen jugando Park, Carrick y Anderson.

Cosas fijas:
Park hace las ayudas a Evra para tapar a Messi.

Anderson sobre Iniesta, sin ser marcaje individual pero casi.

Park y Anderson son bastante intercambiables, de hecho si jugaran como digo arriba estarían al revés, Park suele aparecer más por la derecha y Anderson por la izquierda, pero en este caso les da más miedo Messi que Henry.

Rooney en banda derecha para hacer las ayudas que pueda necesitar O’Shea con Henry.

Cristiano Ronaldo con libertad arriba (buscará el lateral más débil y forzar faltas en la frontal buscando a Touré y Busquets).

Puntos débiles a explotar:
Balón parado, Vidic, Ferdinand, Cristiano Ronaldo y O’Shea van bien por arriba; en la frontal siempre está Carrick con la caña a punto.

Los laterales, Rooney, Cristiano, Giggs, Evra y Park pueden entrar por banda con bastante facilidad, los tres primeros regatean, los últimos llegan en 2 contra 1.

Más que presionar arriba (como el Athletic de Bilbao), se trata de tener las líneas muy juntas para tapar líneas de pase (como el Chelsea y el Valencia) y apretar mucho a Xavi e Iniesta; ahí el Barça se cortocircuita, y sin Alves la cosa empeora. Ni Busquets, ni Touré, ni Piqué pueden sacar el balón limpio, se verán obligados al pase largo para superar la línea de mediocampo o a subir el balón controlado con el riesgo que lleva perderlo. Y sí, Xavi e Iniesta pueden bajar a buscar el balón, pero en la segunda parte estarán fundidos y seguirá sin haber nadie a quien pasar.

"90 putos minutos"

Lo veo en El País y en Bar Deportes, la entrevista a Iniesta.

P.
Después del doblete, da la sensación de que, si se pierde en Roma, no pasa nada
R. Sí que pasa. Hemos hecho un trabajo muy bueno y nos quedan 90 putos minutos. Podemos hacer historia, ganar al campeón viniendo de la fase previa... Sí pasa, sí...
P. Después de la Eurocopa, Liga, Copa, Roma... ¿Lo esperaba?
R. Tenía muchísima confianza. No sabía si ganaríamos, pero sabía que pelearíamos por todo. Estaba convencido. Sabía que el trabajo y las cosas se iban a hacer bien. Ha acompañado todo y estamos en una situación inmejorable, nunca vista.

[...]

P. ¿Por qué no es mediático?
R. Lo deciden los medios. Me da igual. En el campo tengo el respeto de muchísima gente, me lo he ganado. Si no alcanza para ser mediático, me importa un bledo.
P. ¿Y el United?
R. Es el actual campeón, uno de los mejores, pero no me asusta. Le tengo el mismo respeto que ellos a nosotros. Son 90 putos minutos y podemos ganar lo que nunca ha ganado nadie. Eso solo me genera ilusión. Hemos de estar preparados para sufrir. Es una ocasión para la historia. Firmo ganar por penaltis.

Y ya que estamos de links, el discurso me recuerda al de la marca que le suministra las botas y viste al Barça.

Ahora sí, Roma

Ya se puede empezar a hablar de Roma; en un año sin Mundial ni Eurocopa, esta final de Champions es el partido del año; más si tenemos en cuenta que prácticamente todo el mundo está de acuerdo en que son los dos equipos que mejor fútbol practican. Se pueden analizar duelos, jugadores uno a uno y posibles variantes tácticas, pero por encima de todo creo que hay una diferencia fundamental entre ambos equipos: el Barça sólo puede y sabe jugar de una manera, el United puede hacerlo de varias.
El Barça de Guardiola, en este sentido, se parece al del segundo año de Rijkaard, atacar y atacar, plantarse en Stamford Bridge, recibir tres goles en un cuarto de hora, marcar dos y luego perder la eliminatoria a balón parado. Al año siguiente bastó con marcarle dos goles al Benfica y uno al Milán para llegar a la final de París; el equipo en Champions tocaba sin prisa, no se descuidaba atrás y golpeaba cuando podía. El Barça actual es un equipo más completo que aquél, en el que atacar no es sinónimo de encajar goles, pero aún así no ha mostrado ningún otro registro este año. A esto hay que sumar que en el banquillo tampoco parece haber ningún jugador que pueda actuar de revulsivo -a excepción, quizás, de Bojan-, algo que el propio Guardiola demuestra cuando en los partidos importantes tarda 80 minutos en hacer el primer cambio.
Mientras, Ferguson, en las dos últimas temporadas ha creado varias caras para su equipo: el rodillo ofensivo en Premier y el equipo especulador que llegó al Camp Nou con Rooney casi de lateral derecho de la temporada pasada, y el que espera su momento porque se sabe superior y con muchos más recursos que el rival de la actual. Este año es difícil juzgar al United; da la sensación de haber ido sobrado: ha encajado muy pocos goles, ha ganado muchos partidos por la mínima y no se le ha visto la ambición del año pasado, pero menos la FA Cup y a la espera de la final de Roma, lo ha ganado todo. Ha arrasado en resultados pero no en el campo. Lo mejor de todo es que cuando ha hecho falta remontar entonces sí, se ha lanzado en oleada, ha puesto todos sus efectivos sobre el césped (el banquillo parece infinito: Tévez, Berbatov, Giggs, Anderson, el milagroso Macheda, el diluido Nani, Scholes) y ha empezado a hacer funcionar el rodillo a pleno rendimiento, como si solamente hubiera que activar un resorte.
Esta es la principal diferencia entre ambos equipos y la que hace que el Manchester United tenga alguna posibilidad más que el Barça de llevarse el título. Pero recurriendo al tópico (verdadero), a partido único todo es posible.

Y ahora la nueva equipación del Barça

Igual es cosa mía, pero la camiseta suplente me recuerda a los equipos del este de los 80, un sólo color y nada más. Me gusta.
Por cierto, los montajes fotográficos (me refiero al anterior post también) son de impresión; sabes que es montaje porque la foto no puede haber existido.
Esta vez sólo lo vi en Nike Football.

domingo, 20 de junio de 2010

Nueve de veinte

El Barça ha ganado hoy su novena liga de las últimas veinte; más importante, recién cerrado un ciclo que prometía marcar época y tuvo un final amargo, el nuevo empieza arrasando sin haber hecho una gran limpieza ni tirado la casa por la ventana. Ambos hitos son anómalos en la historia del club, acostumbrado a grandes sequías de títulos y traumáticas reconstrucciones. Al final, el 'no estamos tan mal' de hace un año ha resultado profético.

La pizarra de Guardiola

"Dos imágenes de la final remiten a la pizarra de Guardiola, a un partido que se ganó antes en el despacho de la ciudad deportiva que sobre el césped de Mestalla. En la primera, Pinto planta la pelota en medio de la frontal del área pequeña para realizar un saque de puerta. A su izquierda, junto al lateral del área grande, a cinco metros de la raya de gol, Piqué; a la derecha, a la misma altura, Touré. Por delante, los dos laterales, muy abiertos y Busquets, como mediocentro.
En la segunda, Caparrós da voces -"¡Gaizka, Gaizka!", bramaba el entrenador andaluz- pidiendo a Toquero que tapara más la zona por donde Touré salía de la cueva. Y Gaizka, superado, le respondió enumerando a jugadores del Barcelona -Alves, Piqué, Puyol, Touré y Busquets- dándole a entender a su entrenador que no podía tapar más campo ni correr más porque si no era uno, era otro quien cogía la pelota y empezaba el juego. Que se le acumulaba la faena, vamos."

Así empieza el artículo "El campo más largo del mundo", que publica hoy El País.

Dos meses para nada

Dos meses tuvieron Caparrós y el Athletic de Bilbao para preparar la final. No se notó. El Barça de este año es un equipo superlativo, difícil de defender, un vendaval ofensivo que tiene y usa los jugadores idóneos para interpretar ese fútbol y esa filosofía del juego. Un equipo al que se le puede ganar uno de cada diez enfrentamientos siendo generoso. Pero eso no quiere decir que sea imposible. En las dos últimas semanas Valencia y Chelsea dieron pistas de cómo hacerlo; ninguno de los dos consiguió ganar, pero sí poner en apuros al equipo de Guardiola.
¿Qué hizo el Athletic? Poco o casi nada. Tapó a Busquets pero no tapó a Xavi. Fue a presionar hasta la línea de fondo la salida del balón de los centrales blaugranas, dejando un enorme hueco entre líneas y rompiendo el dibujo defensivo; curiosamente luego les dejaba cruzar la línea de mediocampo con el balón controlado y sin oposición (gol de Touré). Ocupó las bandas cuando el único que llega a línea de fondo y de tanto en cuando es Alves. No escalonó la defensa sobre Messi. No acumuló jugadores en el centro ni juntó las líneas de mediocampo y defensa. No lanzó ni un solo balón decente a Llorente para que fijara la defensa. Físicamente dio la sensación que a la media hora estaba fundido. Excepto en el gol de Xavi, en los otros tres falla todo el sistema defensivo: en el primero dejan que Touré avancé sin oposición, y sí, le sale un regate afortunado y un tiro que pasa entre las piernas del defensa, pero a su derecha tenía a Xavi completamente solo con diez metros sin nadie a su alrededor; en el segundo nadie se ocupa de Messi, el argentino suelta el pase y nadie lo sigue, rebote y gol; el tercero es un contraataque, pero el balón que pierde el Athletic es en la frontal del área, sin estar volcado, con 2-1 abajo y en el minuto 60, y durante toda la jugada el Barça tiene superioridad numérica. A todo esto sumemos que sobre el terreno de juego no estaban Iniesta ni Henry, con lo que el Barça no abría el campo ni repartía la tarea de generar juego entre tantos jugadores como es habitual.
¿Tiene el Athletic los recursos de un Chelsea o un Valencia? No, y a lo mejor, y a pesar de los tópicos, ya no es aquél equipo aguerrido de antaño y se ha quedado a medio camino entre la técnica de unos pocos y la garra del resto, en tierra de nadie. Pero la imagen de ayer fue la de equipo desarbolado y superado. De haber sido un partido de liga no pasaría nada, pero habiendo tenido dos meses para estudiar al rival me pareció que, más allá del resultado, Caparrós y el equipo suspendieron.

1-4

Poco que decir del partido, si el resultado ha sido contundente el desarrollo del juego lo ha sido aún más. A pesar de adelantarse en el marcador al Athletic el fuelle y/o la convicción le ha durado apenas 20 minutos. El resto ha sido un monólogo del Barça.

Touré, cruzando la línea de mediocampo, deshaciéndose de un par de rivales y soltando un derechazo raso.


Bojan, conducción en carrera, media Barcelona pidiéndole que se la pasase a Eto'o, y con toda la sangre fría de la que es capaz (que parece mucha), la pone ajustadita al palo; como han dicho en la radio, parecía un gol de Henry.


Lo de TVE ya lo comenté en el Twitter.

Titulares o suplentes

En el caso del Athletic está claro, a muerte con todos los titulares disponibles (y un par de meses pensando sólo en este partido); en el caso del Barça, parece que también está claro, jugará el equipo de la Copa. Y aquí viene el dilema, jugarse un título con Gudjohnsen, Hleb, Cáceres y Pinto no es lo mismo que hacerlo con los titulares indiscutibles de un equipo que empieza a recitarse de memoria. En esto también parece que la suerte le echará un cable a Guardiola: con las últimas lesiones la inclusión de algunos suplentes es casi obligatoria.
Pero la pregunta sigue siendo la misma, a la hora de jugar el partido decisivo que decide un título, ¿se juega con el equipo que te ha llevado hasta ahí (y no neguemos que el motivo de que hayan jugado es dar descanso a los titulares porque de inicio se considera un título menor, menor hasta que se llega lejos, por supuesto), o hay que sacar toda la artillería e ir a por todas?
Yo lo tengo claro, se sale con los titulares, aunque esa no parece la norma; Ferguson, por ejemplo, se la jugó en la FA Cup en semifinales frente al Everton sacando algunos suplentes y le salió mal, y también iba camino del triplete.

F-Ú-T-B-O-L

Poco que decir. Un inicio apelando a la épica: fogonazos de Robben, casta de Ramos, gol de Higuaín y paradas milagro de Casillas. A partir de ahí monólogo del Barça: tocar, asociarse, marcar en momentos clave, hacer correr al rival, y sobre todo meter a Messi entre líneas por el centro. Enumerar todo lo que ha hecho el Barcelona es casi imposible: las ocasiones, la superioridad de Henry, el control de Iniesta y Xavi, las incorporaciones y velocidad de Alves, la solvencia de Piqué o el derroche de Touré. La confirmación definitiva de una forma de entender el fútbol, como si hubiera hecho falta llegar al campo del máximo rival para demostrarlo.

Jugada que define al Barça ofensivo: de área pequeña propia a área pequeña rival tocando y sin que el rival toque el balón.


Jugada que define el balance defensivo-ofensivo del Barça: recuperación de balón, tocar y tocar, llegar al área rival, perderla, recuperar en campo rival, volver a tocar y forzar una falta cerca del área.


El gol de Piqué: con 2-5 se va al ataque y resuelve como un nueve de talento.


Añado resumen del partido.

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